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EL ESTRÉS FISIOLÓGICO QUE NOS DESEQUILIBRA

1El 90% de todas las enfermedades y alteraciones está relacionado con el estrés. Esta afirmación aparece en la web de los centros para el control de la salud del gobierno federal de los EE.UU. La Facultad de Medicina de Harvard comenta en un informe que la enfermedad es tan solo una de las manifestaciones del estrés. Las universidades de Yale, Vanderbilt, la Clínica Mayo y muchos centros más son de la misma opinión. El Dr. Bruce Lipton, tras sus investigaciones en la Facultad de Medicina de Stanford, asegura que el estrés es la causa de, al menos, el 95% de las enfermedades, y que el 5% restante se debe a temas genéticos causados por el estrés.

¿A qué estrés se refieren las autoridades sanitarias? ¿Es que hay más de un estrés? Pues sí. Lo que sucede es que una cosa son los temas que consideramos que nos estresan (una discusión, una preocupación por algo, etc.) y otra el estrés fisiológico que produce la enfermedad. Este estrés se refiere a todo aquello que obliga al cuerpo a modificar su funcionamiento para volver a encontrar un equilibrio que le permita seguir sobreviviendo.

Esto sucede con cosas físicas como los cambios de temperatura, humedad, el tipo de alimentación, la calidad del descanso, etc. Y también afectan a nuestro sistema nervioso las cuestiones que reconocemos que nos preocupan, y otras que están en nuestra memoria inconsciente y que, aunque pensemos que no son importantes, sí lo son. De hecho, la mayoría son de este tipo.

Todas las reacciones que necesita poner en marcha el cuerpo ante este estrés que nos desequilibra y es el responsable de las enfermedades, son reguladas de forma automática por el sistema nervioso autónomo. Y todas ellas suponen el 99,99% de las cosas que suceden en nuestro organismo, sin que seamos conscientes de ello.

Para saber qué reacciones se necesitan poner en marcha, el cuerpo tiene en cuenta toda la información que recibe en ese momento y la que ha almacenado hasta entonces. Actualmente hay muchos científicos que proponen, a la vista de los resultados en sus estudios, que esas informaciones o recuerdos (físicos, mentales y emocionales) se almacenan en todas las células del cuerpo mediante un sistema de frecuencias energéticas.

Algunos de estos reacciones automáticas son cosas como qué procesos químicos pone en marcha el cuerpo para digerir un alimento, reaccionar ante una infección, qué músculos se necesitan a cada momento para realizar una actividad y proporcionarles la energía precisa para ello, etc.

Y, dentro de este 99,99% de reacciones inconscientes, también están las preocupaciones que nos invaden y nuestras conductas, que están condicionadas porque se grabaron un día en nuestra memoria (a veces sin darnos cuenta) y funcionan las 24 horas del día queramos o no, nos guste o no.

Por eso hay veces que aunque seamos conscientes de algo no podemos evitar sentirnos de una determinada manera, chocando con nuestros razonamientos. Y otras veces, nos sentimos mal sin saber por qué. Para nosotros no hay razón aparente y, si la hubiera, nos creemos que tampoco es para tanto.

En lo referente a nosotros, la mente con sus razonamientos lógicos no puede abarcar y comprender todo. Necesitamos volver a conectar con nuestras sensaciones para seguir comprendiéndonos.

(foto ojos: Damien Poulain-eyes)

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